Si tu perro arrastra un olor fuerte y penetrante a su alrededor a pesar de los numerosos baños, es posible que quieras revisar sus glándulas anales.

Las glándulas anales son pequeños sacos situados cerca del extremo del ano de tu perro que segregan un líquido aceitoso. En realidad, estos sacos no necesitan un vaciamiento manual frecuente, a menos que haya un problema subyacente que les afecte.

Por ello, es importante que usted, como propietario, conozca la frecuencia con la que debe “exprimir” las glándulas de su perro y la forma de hacerlo.

Cómo funcionan las glándulas anales

En circunstancias normales, la presión creada en el ano de un perro al defecar es suficiente para que las glándulas se expresen.

A su vez, los sacos aplican un olor a las heces de su mascota para marcar el territorio. Dado que los perros tienen un gran sentido del olfato, el olor suele ser bastante suave y pasa desapercibido para los humanos. Sin embargo, si es perceptible, las glándulas no están funcionando correctamente.

Cabe mencionar que el aceite perfumado de las glándulas es la razón por la que los perros se olfatean el trasero unos a otros: este olor también puede servir como forma de saludo.

Cuando hay una enfermedad del saco anal, los perros no pueden expresar los aceites que su cuerpo almacena allí. Una obstrucción en el conducto inutiliza estos órganos y provoca una infección o irritación alrededor de los sacos. Entonces, el líquido se acumula en los sacos y posteriormente hay que drenarlo.

Por suerte para nosotros, no es difícil detectar las glándulas anales irritadas. La mayoría de los perros se frotan el ano o lamen el cuando sus glándulas anales no pueden expresarse.

Otros signos son un líquido parduzco que gotea de ellas y que queda en el lugar donde el perro estaba sentado antes. Además, los sacos anales infectados pueden dejar un olor acre o a pescado en las heces de su mascota.

¿Con qué frecuencia debo vaciar las glándulas anales de mi perro?

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Aunque se recomienda vaciar las glándulas de su mascota cada pocos meses, muchos perros pueden tener una vida normal sin la expresión manual. Sin embargo, tenga en cuenta que las expresiones infructuosas solo acabarán haciéndoles daño.

Hay dos formas de vaciar manualmente las glándulas anales de un perro, pero en ambos casos necesitarás un guante de plástico desechable. Además, tendrás que tener en cuenta que las glándulas anales están situadas a los costados del ano.

Enfoque externo

Este método es bastante fácil de hacer, incluso sin ningún tipo de conocimiento médico, pero es menos efectivo como resultado. Simplemente, se aplica presión donde se supone que están las glándulas y luego se pellizca suavemente. Empezarán a salir pequeñas cantidades de líquido de las glándulas anales.

Enfoque interno

Esta es la manera más áspera y sucia de manejar las expresiones de las glándulas, pero es extremadamente efectiva. Tendrás que introducir el dedo índice en el ano de tu mascota y luego pellizcar las glándulas con el índice y el pulgar. Esta es una solución rápida, pero puede ser incómoda para su perro.

Si te resulta difícil entender lo que debes hacer, aquí tienes un vídeo explicativo que te ayudará. Se trata de un vídeo muy explícito sobre las glándulas anales, así que míralo si no eres impresionable.

¿Qué afecta a las glándulas anales de un perro?

A pesar de lo fácil que es vaciar las glándulas anales de los perros, a veces, lo que más necesita tu perro es ayuda profesional. Descubrir qué ha impactado en las glándulas es crucial antes de vaciarlas.

Raza

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Las razas de pequeño tamaño son más propensas a sufrir problemas en las glándulas anales que las de mayor tamaño. Perros como los chihuahuas, los cocker spaniels y los beagles, entre otros, necesitarán revisiones periódicas de las glándulas. Es aconsejable drenarlas cada mes.

Conductos estrechos inherentes

Las glándulas anales tienen diminutos conductos unidos al ano para transportar su contenido. Algunas mascotas nacen naturalmente con conductos más estrechos, por lo que su drenaje se obstruye con mayor regularidad.

Si notas que tu perro tiene problemas frecuentes con las glándulas a pesar de estar perfectamente sano, este podría ser el caso.

Obesidad

El sobrepeso tiene un grave impacto en la salud de las mascotas. El exceso de grasa equivale a un adelgazamiento de los canales: el torrente sanguíneo, el tracto digestivo e incluso las válvulas de las glándulas anales se ven afectados por ello.

La obesidad no sólo produce dificultades en las glándulas anales, sino también problemas respiratorios y bloqueos dentro de órganos vitales como la vejiga.

Diarrea

Esta es la causa más común de la acumulación de sacos anales, también conocida como sacculitis.

Es probable que las heces acuosas se atasquen en los conductos de las glándulas de tu perro y formen una obstrucción. Además, la diarrea no dejará que el aceite de las glándulas tenga una salida. Como la caca no produce ninguna presión sobre este órgano en su estado, los sacos no pueden vaciarse.

Dieta baja en fibra

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La falta de fibra en la dieta de un perro es otro culpable frecuente de la incontinencia de las glándulas.

Debido a una dieta baja en fibra, las mascotas no generarán heces resistentes y, por tanto, no podrán expresar sus glándulas. Para solucionarlo, basta con cambiar a una dieta rica en fibra; esto también funciona durante un ataque de diarrea.

Alergias

Esté atento a ellas, ya que pueden afectar a varios órganos dependiendo de la localización del brote.

Las alergias son alérgenos extraños que inducen al sistema inmunitario a reaccionar bruscamente, razón por la cual hay mucha hinchazón. Un ano inflamado seguramente afecte a los sacos anales y, por tanto, dificulte el drenaje de la glándula del perro.

Visitantes no deseados

Las infecciones bacterianas y los insectos parásitos no deben tomarse a la ligera: son una amenaza real para nuestras queridas mascotas.

Por un lado, hay muchas razones por las que nuestro perro sufre una infección. Puede ser una herida, una uremia, una baja higiene; cualquier cosa. Sea cual sea el motivo, hay una certeza: habrá hinchazón.

Si tu perro contrae una infección en las glándulas anales, en breve tendrá el tracto parcialmente obstruido. No obstante, cuando la infección subsiste, la obstrucción desaparece en seguida.

Por otro lado, los parásitos son muy propensos a irritar el órgano en el que se alimentan: es el caso de las lombrices intestinales y los ácaros especialmente.

Las lombrices intestinales son un dolor de cabeza para el sistema digestivo de tu perro: todo el tracto digestivo se verá afectado. Como consecuencia, existe la posibilidad de que el ano o las glándulas anales de tu mascota se irriten. Si hay una infestación de gusanos, verás gusanos en las heces y el vómito.

En cambio, los ácaros son más fáciles de detectar: estos pequeños insectos dañan la piel de su huésped, especialmente los ácaros de la sarna. Los perros sufrirán muchas erupciones y un grave deterioro de la piel: si el ano está siendo atacado, las glándulas se irritan.

Si estos son los principales sospechosos, debes llevar a tu perro al veterinario de inmediato. Si no, puedes vaciar sus glándulas sin ningún problema.

Como nota final, las mascotas no necesitan una expresión manual de sus sacos anales a menos que lo necesiten. Si lo hacen, ahí es donde debes comenzar a vaciar las glándulas de tu perro con frecuencia.