Hola a todos, 

  

Mi nombre es Lina y me gustaría presentarme aquí y contarles un poco de mi historia.  

Desde siempre me encantaban los animales, especialmente los perros. Como niña me lanzaba a todos los perros que se cruzaban en mi camino y quería acariciarlos. Ya he aprendido mi lección y hoy, antes de tocar, pregunto al dueño por su permiso, pero el entusiasmo de mi infancia es el mismo. Cada vez que veo un perro, me emociono.    

 

Durante muchos años intenté convencer a mi padre (que no es tan amante de los perros) usando todos mis trucos, hasta que finalmente a los 13 años me cumplieron el sueño y me regalaron un perrito. Inka era una cachorra gordita y adorable con una actitud muy traviesa, de la raza de montaña Entlebucher. Definitivamente no fue fácil manejarla y tuve dificultades con ella hasta el final de su vida, especialmente a nivel emocional (Inka murió bastante mayor). Pero Inka merece su propio artículo, así que hablaremos de ella en otro momento. Al igual que Balou (un perro de raza Bolonka Zwetna) y Rico (de raza Lagotto Romagnolo), sus dos sucesores.   

 

A pesar de mi gran amor por los animales, después de graduarme del instituto, tomé la decisión consciente de no estudiar biología (alrededor del año 2007). Pues me enteré de que había que diseccionar animales y eso no me agradaba para nada. Además, mi profesor de biología me advirtió que esta asignatura no era lo mío. Así que, en medio de mi indecisión, me decidí por estudiar psicología. No me entusiasmaba mucho el tema, pero tampoco era tan horrible como para dejar mis estudios. En mi vida privada pude vivir mi pasión por los perros con Balou yendo al parque canino de agility y me fui acercando al mundo de los deportes caninos, un mundo muy especial y apasionado que definitivamente merece su propio artículo.  

 

 

A partir de este momento tuve claro que quería trabajar con animales, no solo en mi vida personal sino también en mi vida profesional.  

 

Después de terminar mi carrera en 2012, tuve una crisis profesional, en la cual cuestioné mi propósito y no tenía ningún sentido de lo que quería hacer después de mis estudios. Tuve la posibilidad de hacer prácticas en varias áreas que me parecían interesantes, pero ninguna me emocionaba. Mi triste favorito fueron unas prácticas en el campo de desarrollo personal en una compañía de seguros. Durante estas prácticas me sentía tan fuera de lugar con mi ropa elegante, hasta me sentía incómoda. Incluso con mis mayores esfuerzos, no podía formar amistades con la gente en este edificio tan estéril y tampoco ellos conmigo. 

 

En medio de mi crisis profesional un día me topé con la página web del Centro de Investigación de Lobos en Austria e inmediatamente me entusiasmé con el trabajo de ellos. Apliqué por unas prácticas y acabé pasando unos meses maravillosos en Austria que me marcaron a mí y a mi futura carrera para siempre. A partir de este momento tuve claro que quería trabajar con animales, no solo en mi vida personal sino también en mi vida profesional. 

 

Hice un curso de adiestramiento canino que duró un año en Alemania y aprendí mucho sobre la educación de los perros y su comportamiento expresivo. Al mismo tiempo, empecé mi tesis en investigación comparativa del comportamiento. Examiné los sentimientos de injusticia en varias especies sociales, como: ratas, monos, humanos (niños), perros y lobos. Al igual, tendré que dedicar un artículo por separado a este tema tan interesante. Pasé la mayor parte del tiempo en la Universidad de Düsseldorf trabajando en mi investigación, pero para el proyecto con los perros y los lobos volví al Centro de Investigación del Lobo en Austria. Cualquiera que sabe algo de ciencia, también sabe que al final todo resulta diferente de lo que uno se imagina (literalmente todo). Por lo cual, finalizar un proyecto de investigación duró mucho más tiempo de lo que yo, siendo una estudiante de doctorado muy dedicada, me hubiese imaginado hasta en mis mejores sueños. Así que, llegó el gran día en que mi generosa beca terminó, pero yo estaba lejos de haber terminado mi tesis.    

 

  

ese deseo se cumplió en el 2017 

 

Afortunadamente, en este preciso momento quedó disponible un puesto de entrenadora en el Centro de Investigación de Lobos. Esta era la oportunidad por la cual había estado esperando por tantos años. Aunque me gustaba mi trabajo científico, siempre busqué una manera más directa y personal de acercarme a estos animales. Como estudiante de investigación, siempre eres un observador externo que recoge datos y luego desaparece a su cuartito oscuro para calcular estadísticas y escribir artículos científicos. Mi deseo era aprender de los animales y directamente con ellos. Finalmente, ese deseo se cumplió en el 2017. Por supuesto, seguí con mi doctorado, aunque tal vez descuidándolo un poco más que antes, y lo terminé con éxito en el 2019.  

  

Desde mis comienzos como entrenadora de lobos y perros, hace casi cuatro años, he podido aprender una cantidad increíble en el Centro de Investigación en Austria, no solo sobre los animales, sino más que nada sobre mí misma. Actualmente estoy escribiendo mi primer libro, incluyendo mis experiencias y lecciones, el cual espero que salga pronto. En mi vida privada estoy acumulando nuevas experiencias a través de mi tercer perro, Rico, que también tiene una forma muy única de hacerme crecer como persona y mis conocimientos.  

 

Finalmente llegué a Fun Dog Land a través de Corinna, a quien valoro mucho como "compañera de lobos" y amiga desde hace dos años. ¡Estoy increíblemente feliz de formar parte de este maravilloso proyecto, de poder contribuir con mis experiencias e historias y (ojalá) entretener a la gente con mi contenido y continuar a aprender un montón de cosas nuevas! 

 

¡Les deseo todo lo mejor! 

Lina