Es habitual ver a las mascotas pegadas a sus dueños. Sin embargo, algunas son demasiado pegajosas. Hay varias razones que explican este comportamiento. En el caso de los Jack Russell, los rasgos específicos de su raza tienen ciertamente algo que ver, pero no son la única causa.

Cómo la raza afecta el comportamiento

Una investigación reciente ha demostrado que la raza predice las tendencias de comportamiento, pero tiene un efecto casi nulo en los rasgos de personalidad.

El estudio demostró que determinadas razas son más propensas a seguir un comportamiento específico hereditado. Estas tendencias se derivan de la cría selectiva de perros. Por ejemplo, los Terrier son más propensos a obedecer órdenes, mientras que los Corgis aman el ejercicio físico.

Esos y otros muchos rasgos fueron los objetivos de la manipulación genética, por lo que es natural que esos instintos persistan en las mascotas. Sin embargo, eso no significa que las personalidades también estén predispuestas. De hecho, otro de los descubrimientos de dicho estudio es que estos rasgos no definen el carácter de un perro.

Por ejemplo, el temperamento y la sociabilidad no son rasgos innatos que tengan los perros debido a su crianza. Varios expertos aconsejan a los propietarios que no malinterpreten que el comportamiento predecible determina la personalidad de una mascota. Son probabilidades que uno puede seguir o no.

Rasgos de la raza Jack Russell Terrier

Los Jack Russell Terrier son, en esencia, perros de caza.

Han sido diseñados para ser ágiles, veloces, resistentes y obedientes. Esta combinación los hace más propensos a seguir a su dueño y a tratar de complacerlo. Esta raza también muestra una fuente de energía aparentemente inagotable.

Por lo tanto, esta raza no es recomendable para propietarios novatos. Estos perros requieren mucha atención, entrenamiento y cuidados. Por ello, es difícil estar a la altura de sus exigencias para las personas inexpertas.

Además, la necesidad de ejercicio físico les hace ser muy cariñosos con las personas. El adiestramiento y las actividades físicas tienden a estrechar los lazos entre la mascota y su dueño. Como resultado, los Jack Russell terminan profundamente apegados a su dueños y tratarán de jugar con él constantemente.

Tenga en cuenta que todos estos rasgos de comportamiento son tendencias y no características definitivas de cada Jack Russell. Si uno de ellos es totalmente opuesto a como se supone que debe ser, es perfectamente normal. Todos los perros son únicos, y la mayoría no seguirá un patrón establecido.

¿Por qué mi Jack Russell me sigue a todas partes? Algunas razones

Antes de discernir si esta actitud es perjudicial o aceptable, hay que detectar por qué un perro sigue siempre a su dueño. Las razones son muchas y muy diversas.

Refuerzo positivo

Esta es la primera razón que surge cuando alguien se pregunta "¿por qué mi Jack Russell me sigue a todas partes?".

Los propietarios principiantes suelen cultivar esta actitud sin saberlo ellos mismos. Se puede incentivar el comportamiento con estímulos positivos, que van desde las caricias hasta simplemente mirar al perro afectivamente. El efecto que estas reacciones tienen en las mascotas es enorme.

Siempre que los dueños responden a las llamadas de atención de su mascota con afecto, están fomentando el comportamiento de sus perritos. Por ejemplo, si un perro molesta a su dueño y éste reacciona a ello, la actitud se refuerza. Si no se resuelve, la actitud aumentará en intensidad.

Aburrimiento

Al igual que los Golden Retriever, esta raza tiene mucha energía. Los Jack Russell necesitan hacer ejercicio.

El cuerpo de un Jack Russell está diseñado para la destreza física. Por lo tanto, se ponen inquietos al no tener nada que hacer e incluso se quejan. Estos perros son muy ruidosos y expresan su malestar abiertamente. A pesar de lo molesto que puedan resultar, es una buena señal.

Las personas no hablan el lenguaje de los perros, pero pueden reconocer su lenguaje corporal. Las señales que muestran las mascotas pueden ayudar a los dueños a identificar lo que les ocurre. Por eso los ladridos, gruñidos y lloriqueos son realmente beneficiosos para las personas: comunican que algo no va bien.

Pasar tiempo de calidad con un Jack Russell debería de bastar.

Dependencia

Establecer límites es una parte crucial de tener una mascota. Esto es especialmente cierto para las razas hiperactivas como el Jack Russell.

Si los perros se acostumbran demasiado a tener a su dueño cerca, crearán una relación de dependencia. La mascota seguirá a su amo a todas partes sólo porque siente la necesidad de hacerlo. Es una especie de instinto natural que se alimenta con refuerzos positivos.

Sin embargo, los refuerzos negativos también pueden participar en esto. Si un perro no tiene nada que hacer por su cuenta, percibirá su tiempo a solas como algo malo. Por ello, es fundamental enseñar a la mascota la importancia de estar sola y las actividades que puede realizar sin la presencia de su dueño.

Cuando la dependencia se vuelve incontrolable, un perro puede encontrarse muy angustiado sin la presencia de su dueño.

Ansiedad por separación

Los perros sufren síntomas de ansiedad por separación cuando notan que sus dueños están a punto de marcharse. Es una condición preocupante que los perturba mucho.

Afortunadamente, la ansiedad por separación es fácilmente perceptible; por desgracia, eso significa que el perro experimentará síntomas tan graves que son detectables. Estos indicadores suelen ser: ladridos, aullidos, orinar, defecar, dañar la casa, caminar de un lado a otro y tratar de escaparse, entre otros.

Desde el momento en que el dueño da señales de irse hasta su llegada, el perro actuará de forma anormal mientras lamenta su soledad. Por muy grave que parezca esta situación, es posible solucionar este problema o, al menos, atenuarlo.

Dado que las mascotas ven la partida de sus amos como algo negativo, dejar claro que no es así es la clave. Una forma de demostrarlo es enseñarles a disfrutar de su tiempo a solas proporcionándoles actividades. Por lo general, los juguetes son una gran herramienta para ello. No obstante, será necesario un cierto entrenamiento.

Suprimir la ansiedad por separación debería ser una prioridad para cualquier propietario. Este trastorno perjudica a los perros y se agrava con el tiempo.

¿Debe evitar que su Jack Russell le siga?

No necesariamente. Si no le importa que su Jack Russell sea demasiado cariñoso y no hay secuelas negativas en ello, no hay necesidad de detener su comportamiento.

Que las mascotas sigan a sus dueños es un comportamiento perfectamente normal. Aunque no es aconsejable fomentarlo activamente, es un gesto agradable que beneficia a ambas partes. Mientras el perro y la persona puedan disfrutar de su tiempo juntos, no hay por qué preocuparse.

Dicho todo esto, si tienes la respuesta a la pregunta de por qué mi Jack Russell me sigue a todas partes, sabrás cuándo detenerlo.