Aunque ver a su perro vomitando agua resulta chocante para la mayoría de los propietarios, no se precipite a hacer suposiciones.

Dado que los vómitos son un mecanismo de defensa, su perro está solucionando efectivamente un problema menor o sufriendo una enfermedad más grave. Descubramos las razones por las que un perro vomita después de beber agua.

Regurgitar vs. Vomitar

Regurgitar y vomitar no son lo mismo. Para evaluar la gravedad del asunto, primero debemos reconocer si estamos ante una regurgitación o un vómito.

Regurgitación de agua

Cuando un perro regurgita, el líquido sale de él sin mucho esfuerzo.

Esto significa que se ha desencadenado un reflejo nauseoso al beber agua, lo que no suele ser un signo preocupante. Sin embargo, la deshidratación es una amenaza para la salud de tu perro, así que no descuides este hábito.

Vomitar agua

Este es un asunto serio. Vomitar significa que su perro está haciendo un gran esfuerzo en la expulsión de líquidos porque no puede digerirlos.

Por desgracia para nuestras queridas mascotas, hay muchas razones para vomitar líquidos; la mayoría de ellas son consecuencia de un problema subyacente. Si no se trata, con el tiempo se desarrollarán otros síntomas relacionados con enfermedades específicas.

¿Por qué un perro regurgita después de beber agua?

Hay muchas razones por las que esto ocurre, desde una leve molestia hasta una enfermedad grave.

Estómago irritado

Al igual que los humanos, a las mascotas que tienen el estómago irritado no les gusta la idea de beber agua o comer. Cuando sufren un dolor de estómago, los perros tienden a rechazar los líquidos o la comida porque tienen náuseas y no quieren ingerir nada.

No te preocupes: esto no durará muchas horas.

Consumo rápido de agua

Los perros, y especialmente los cachorros, eructan o regurgitan agua cuando beben demasiado rápido.

Cuando las mascotas comen o beben demasiado rápido, tragan aire de más que acaba en el diafragma. El diafragma se irrita debido a la ingesta repentina de aire y sufre un espasmo reflejo, lo que hace que su perro regurgite.

Hay muchos recipientes, ya sea para el agua o la comida, que ayudan a reducir este mal hábito.

Actividad física

Después de una sesión de ejercicio, los perros normalmente no pueden beber ni comer justo después.

Como nuestras mascotas necesitan tiempo para descansar después de la actividad física, sus estómagos pueden rechazar cualquier cosa que intenten digerir. Deje que su perro descanse un rato para evitar que vuelva a ocurrir.

Cuerpo extraño

Los perros tienden a oler y comer cualquier cosa que les despierte la curiosidad, pero su curiosidad puede sacar lo peor de ellos.

Un objeto extraño atascado produce una obstrucción en las vías digestivas del perro, lo que dificulta considerablemente la ingesta. Una obstrucción siempre acabará aumentando las probabilidades de regurgitar cualquier alimento o líquido.

Si el cuerpo extraño persiste durante horas, debes intentar quitárselo a tu perro o llamar a un veterinario.

¿Por qué mi perro vomita después de beber agua?

Muchos estarían de acuerdo en que el agua contaminada es el principal culpable, pero no es así.

A pesar de la variedad de razones, todas ellas tienen algo en común: los fluidos estomacales aparecerán en el vómito de su perro. Según el caso, pueden aparecer bilis, ácidos estomacales e incluso mucosidad estomacal.

A continuación, desglosamos las razones más probables:

Deshidratación

Puede parecer descabellado, pero la deshidratación puede impedir que tu perro beba agua.

La deshidratación afecta al funcionamiento del sistema digestivo. Así, el intestino delgado intentará absorber toda el agua posible, aunque no sea agua potable. Como consecuencia, el agua será digerida con residuos en ella, empeorará el estado de tu mascota y le hará vomitar agua.

Esto no significa que no debas dar agua a tu perro. Intenta que beba pequeños tragos de agua mientras tanto.

Reflujo ácido y biliar

Por un lado, el reflujo ácido es algo habitual tanto en humanos como en perros. No es tan preocupante a no ser que ocurra muy a menudo.

A veces, el esófago se relaja en un momento inoportuno, haciendo que los ácidos del estómago suban a la garganta. De vez en cuando, esto produce una gran cantidad de ácidos gástricos que ascienden por el esófago y hacen que su perro vomite. Se trata de un incidente natural.

Afortunadamente, como se trata de una afección leve, puedes utilizar medicamentos para tratarla. Por ejemplo, siempre que sepas la cantidad de Pepto que hay que dar a un perro, puedes administrárselo a tu mascota. 

Sin embargo, el reflujo ácido también puede ser provocado por un estómago irritado incapaz de digerir los alimentos correctamente. Las razones son muchas: la comida picante, el estrés, la ansiedad, la deshidratación, el ardor de estómago y un bloqueo en el sistema digestivo.

Por otro lado, el reflujo biliar es menos frecuente y más alarmante, pero fácilmente identificable.

En primer lugar, la bilis es un líquido creado en el hígado que ayuda al intestino delgado a digerir las grasas. Si la válvula que conecta el estómago con el intestino delgado está obstruida o irritada, la bilis no puede bajar. Su perro tendrá que vomitarla, lo que da a su vómito un color amarillo.

El reflujo biliar no desaparece por sí solo: puede haber medicamentos e incluso cirugía. Su perro también puede estar sufriendo la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Compruebe siempre el aspecto del vómito de su mascota.

Parásitos intestinales

A pesar de su pésima reputación, los parásitos intestinales son más frecuentes de lo que se cree. La mayoría de las especies no afectan en absoluto a su huésped.

El más común de todos es el cestodo, también conocido como tenia, y es, en la mayoría de los casos, inofensivo. No obstante, si encuentras cestodos en el vómito de tu perro, es posible que quieras deshacerte de ellos. Existe una pequeña posibilidad de que la tenia enferme a tu mascota.

Otros gusanos, como los nemátodos tricuro (trichuris) y ascáride (toxocara), sí irritan el estómago de tu perro. Estos gusanos producen un número en su tracto digestivo, haciendo que tu mascota sea propensa a los vómitos, la diarrea con sangre, la anemia y la pérdida de peso.

Por último, el parásito intestinal más peligroso que existe: el anquilostoma. Este gusano muerde el estómago de su huésped y se alimenta de su sangre, produciendo una pérdida masiva de sangre e irritación del estómago.

Se trata de un gusano muy peligroso que provocará a su perro anemia progresiva, deshidratación, diarrea con sangre, vómitos con sangre y hemorragias. Es raro, pero los anquilostomas pueden ser letales.

Afortunadamente, tratar los parásitos no es tan difícil de hacer. El tratamiento médico es bastante accesible, y existen plantas antiparasitarias muy conocidas.

Intoxicación por agua

La intoxicación por agua, también conocida como hiponatremia o sobrehidratación, es una afección muy grave que puede ser mortal, pero muy poco frecuente.

El agua es muy importante para los perros: no pueden beber ni menos ni más de lo debido. En este caso, si beben demasiada agua, los niveles de sodio de su sangre bajarán considerablemente. Como el sodio controla el nivel de agua en las células, tu mascota empezará a hincharse.

Debido a que el flujo sanguíneo es incontrolable, los perros suelen tener náuseas, estar aletargados, débiles, tambalearse y salivar en exceso. Sin embargo, si las células de su cerebro se hinchan, pueden experimentar jadeos intensos, convulsiones o incluso un coma.

¿Qué puedo hacer?

Hay algunas cosas que puedes probar según la situación. En cualquier caso, hay una cosa que siempre debes aplicar: dejar que tu perro descanse. Vomitar, o incluso regurgitar, les supone un gran esfuerzo.

Remedios antiparasitarios

Tu mejor apuesta contra los parásitos son las semillas de calabaza trituradas y un diente de ajo. Son ingredientes naturales que puedes añadir a la comida de tu perro y que eliminarán los gusanos de su estómago. Sin embargo, no está garantizado que los elimine.

Si no funcionan, tendrás que conformarte con medicamentos recetados, muy probablemente antibióticos.

Ayuno del perro

Hacer que tu perro ayune durante al menos un día es imprescindible en estos casos.

Tu perro tiene actualmente un estómago delicado que no puede digerir correctamente. Darles comida y luego hacerles beber sólo terminará con su mascota vomitando comida justo después de beber agua.

Ayuda médica

Si el reposo, el ayuno y las medidas antiparasitarias no han curado a tu perro, debes buscar ayuda médica. Aunque sospeches que se trata de un problema menor, deja que los profesionales se ocupen de la salud de tu mascota: ellos saben lo que hacen.