Antes de comenzar mi curso como adiestrador canino, pedí la opinión de otros adiestradores, ya que tuve muchas dificultades con mi perro Zazu. A Zazu le costó mucho adaptarse a este mundo dominado por humanos, en otras palabras, le resultó difícil comportarse como la gente quiere que un perro se comporte.  

 

En aquel momento, no sabía cómo ayudarlo a relajarse en su entorno. 

Zazu desarrolló agresividad con la correa y mostró un comportamiento de caza notable.  

Si no estaba atado, se escapaba por varias horas. Incluso en casa aprovechaba cada oportunidad para salir corriendo, por ejemplo, cuando encontraba una puerta abierta. Entonces, varios adiestradores me decían que Zazu y yo no teníamos una "buena" relación. Cada vez me ponía a llorar después de escuchar esto, pues pensé que había hecho algo mal y no estaba cuidándolo bien. Dado que varios métodos de entrenamiento con Zazu no funcionaron, decidí hacerlo a mi manera comenzando por averiguar qué significa una "buena" relación y qué es lo que necesitamos él y yo para vivir una vida feliz.  

Aquí surgieron varias preguntas:  

  • ¿Cómo se define una buena relación?
  • ¿Cómo se puede pasar de una buena relación a una relación sólida? ¿Cuáles son las características de una relación firme y cómo puedo mantenerla o incluso fortalecerla?
  • ¿Qué necesita realmente mi perro para sentirse seguro y protegido a mi lado?
  • Y, por supuesto la siguiente pregunta ¿el comportamiento de caza refleja una "mala" relación conmigo, el propietario?

 

¿Cómo se define una buena relación?  

En primer lugar, una relación significa la interacción entre dos individuos. Formamos una relación con alguien porque, desde un punto de vista práctico, nos da una ventaja mutua. Juntos podemos resolver determinadas tareas más rápido o manejar situaciones mejor que solos. Diferentes factores tienen un impacto en el desarrollo de una relación entre dos individuos, incluso entre humanos y perros.  

Entonces, un vínculo no ocurre mágicamente, al contrario, tenemos que tomar varias medidas para desarrollar una relación de alta calidad con nuestro perro. Existe el modelo de Seewiesen, que se formó a través de unos talleres del Instituto Max Planck de Fisiología del Comportamiento durante varios años en Seewiesen, Alemania. Habla de ‘promotores de vínculos’ que pueden tener una influencia significativa en la construcción de relaciones sociales. Estos incluyen atracción, familiaridad y confianza, tolerabilidad y disponibilidad de los dos individuos que forman parte de la relación.  

En cuanto a la relación humano-perro, este modelo se puede adaptar de manera siguiente: 
 

  • Atracción: una buena relación se basa en la atracción mutua entre los dos individuos. Las competencias de liderazgo del humano, como un comportamiento justo y constante hacia el perro, aumentan esa atracción. La estabilidad emocional de una persona es importante aquí, ya que solo puedo comunicarme bien con mi perro si estoy calmado. Compartir varias actividades, como paseos divertidos, juegos sociales o incluso el contacto físico (por ejemplo, abrazarlos cuando estemos acostados) contribuyen de manera positiva a la formación de un vínculo de relación.
  • Confianza: el perro debe recibir un comportamiento predecible de los humanos. De esa forma, el perro aprende que puede confiar en las personas.
  • Tolerancia: el carácter del humano influye muchísimo en la personalidad del perro y su estilo de apego. Por lo tanto, los seres humanos deben auto reflexionar y reconocer el impacto que tiene su comportamiento en los perros y si es necesario modificarlo. Los perros nos apoyan mucho en nuestro desarrollo personal, pero debemos ser considerados y no agotarlos.
  • Disponibilidad: la disponibilidad de un ser humano agrega un ingrediente importante a la calidad de la relación con un canino. Lo ideal es que haya varias personas de referencia disponibles que puedan cuidar de él en una situación de crisis.

 

Además, una buena relación se ve fortalecida cuando uno está disponible a la reconciliación. Con mostrarle una disculpa honesta a mi perro, él se dará cuenta de que la relación es importante para mí. Y, por otro lado, puedo ser acogedor cuando mi perro se acerca después de un conflicto y así darle una señal de reconciliación. Si se toman en cuenta estos factores y se incorporan en nuestro día a día, podemos construir una relación estable con nuestros caninos. A cambio, también podemos pedirles que hagan algo por nosotros, y como nuestra experiencia hace ver, ellos están muy felices de hacerlo.  

Entonces, una relación es un trabajo duro, ¡pero definitivamente vale la pena!  

 

Pero ¿cómo convertimos una buena relación en un vínculo fuerte?  

¿Y acaso el apego es siempre beneficioso?

El apego se caracteriza por una componente emocional y se construye cuando el otro ya no es reemplazable, es decir, es exclusivo. Un apego "bueno" o "malo" no es el término correcto en el sentido biológico de la conducta, sino que existe una tendencia hacia una forma de apego "segura" o "menos segura". El modelo del trébol de cuatro hojas (Gansloßer & Kitchenham 2015) explica los cuatro aspectos que caracterizan el vínculo y son de gran importancia cuando se trata de perros: 

  • Buscando cercanía: la gente y sus perros suelen estar cerca el uno del otro por su propia voluntad, porque les gusta la mutua compañía, o al menos intentan estarlo cuando sea posible. Tal es el caso incluso a distancia, por ejemplo a través de echar miradas durante una caminata. Para crear una relación segura con tu perro necesitas estar atento y no solo permitir el posible contacto, sino también iniciarlo. Esto se podría hacer sonriendo o asintiendo con la cabeza hacia la dirección del perro. Los perros a menudo miran hacia su persona de referencia para orientarse, pero si el humano reprime o ignora este deseo con frecuencia (incluso si no es apropósito), en casos extremos puede llevar una relación insegura.
  • Ansiedad por separación: un apego seguro se nota durante la separación, por el comportamiento del perro una vez que el ser humano se vaya. Esto no significa que el perro tenga un comportamiento ansioso, como mostrando miedo o pánico. Sin embargo, debido a la exclusividad del vínculo, aquí pueden surgir problemas de comportamiento. Después de la fase inicial de protesta (aullidos / ladridos o buscando a su persona de referencia), puede ocurrir una fase de depresión: el perro come menos o nada, se comporta pasivamente y / o está de luto. Por supuesto, esto no es lo que quiero para mi perro cuando salgo de casa y me voy de compras o al cine. Quedarse solo, por lo tanto, se debe entrenar lenta y pacientemente, para que pueda aprender que su dueño siempre regresa y que no hay razón por la cual preocuparse. Además, debo pensar si es correcto que mi perro tenga un solo cuidador. Siempre puede pasar algo y entonces es importante tener a alguien que pueda cuidarlo en lugar de mí, sin que se sienta mal. Pero si el perro no está interesado en absoluto cuando el humano deja la casa, eso también puede ser un indicio de una relación insegura.
  • Una base sólida: cuando el propietario está el perro muestra más curiosidad y ganas de descubrir. Siente que puede explorar su entorno en paz y simplemente ser un perro, ya que los humanos le dan la seguridad para hacerlo. Entonces, yo puedo darle el espacio que necesita para ser independiente y acompañarlo. Los perros que siguen a las personas a todas partes, incluso dentro de la casa, muestran inseguridad. Pero si mi perro puede alejarse de mí y explorar su entorno es una relación "segura".
  • Un espacio seguro - Otro requisito básico para un vínculo seguro es recibir apoyo social. En situaciones estresantes o de crisis, tengo que cuidar a mi perro, quiere decir que le permito esconderse detrás de mí y hago que otros perros se alejen, o bien me siento junto a él durante una tormenta y lo calmo acariciándolo. Sea lo que sea, si mi perro me pide ayuda le debo hacer caso sobre cualquier cosa, si no, eso bastante puede afectar a la relación de manera negativa.

 

Es importante que estos cuatro aspectos estén en equilibrio.  

Como dueño debo asegurarme que buscar proximidad (contacto visual u orientación a la persona) y la seguridad fundamental (el comportamiento exploratorio del perro) estén equilibrados. Elli H. Radinger y Günther Bloch (2016) lo resumieron de la siguiente manera:  

 

"Sin embargo, la calidad del vínculo entre humanos y perros no solo debe caracterizarse por el respeto mutuo, la consideración y la atención, sino también por la distancia y la separación de vez en cuando".  

Solo cuando los cuatro aspectos son igualmente importantes, podemos hablar de un apego seguro. Si disfruto vivir con mi perro y, al mismo tiempo hago todo lo posible por comprender sus necesidades, resolver los problemas juntos y asumir un papel de apoyo en situaciones difíciles, entonces estoy en camino de tener una relación sólida con mi perro. 

 

Además de una forma segura de apego, existen otros estilos. 

Originalmente, este concepto viene de la psicología entre madre e hijo, pero también pueden adaptarse a la relación humano-perro. 

 

  • Ansioso: este tipo de perro tiene un constante conflicto interno (ambivalencia) entre el acercamiento y la distancia, a veces incluso muestra un comportamiento agresivo hacia las personas. A menudo, estos perros han vivido un comportamiento inconsistente e impredecible por parte de algún ser humano hacia ellos y fueron controlados permanentemente. Por lo tanto, es necesario que yo, como dueño, sea predecible para mi perro y que pueda aprender a confiar en mí.
  • Evitativo: perros con este estilo de apego no muestran ansiedad por separación y desarrollan algo como "pseudo-independencia" (Gansloßer & Kitchenham 2015). Significa que estos perros se comportan de manera que se pueden hacer cargo de todo, ya que recibieron poco apoyo social y / o sus intentos de acercarse fueron ignorados. Aquí es importante que a este tipo de caninos se les permita aprender a acercarse a sus humanos nuevamente, en lugar de ser ignorados o castigados por sus errores.
  • Desorganizado: estos perros no muestran una estrategia consistente de ningún comportamiento. Incluso cuando el dueño se separa, pueden ocurrir repentinamente comportamientos extraños o incluso estereotipos, donde el perro sea impredecible y cambia entre comportamientos de una forma a otra. Parecen estar estresados ​​todo el tiempo. La mayoría de las veces, estos perros han sido descuidados y es posible que no hayan tenido la suerte de vivir con seguridad en sus vidas.

 

El hecho de que sea así, no quiere decir que debe permanecer así. 

Para mí, fue muy útil conocer todos los estilos de apego, ya que pude clasificar a Zazu y a mí correctamente y así trabajar para cambiar hacia una forma de apego segura. El hecho de que sea así, no quiere decir que debe permanecer así. Las experiencias que vivimos y la calidad de una relación nos moldean a nosotros y a nuestros perros, pero ciertamente estas experiencias pueden cambiar. Los perros siempre viven en el presente y reaccionan de inmediato a nuestros cambios. Como dueños, cuando estemos listos podemos cambiar algo en la forma en que los tratamos y mejorar nuestra relación. ¡Nuestros perros ciertamente están listos!  

 

porque la vida con un perro es una aventura eterna y ofrece un espacio constante para el crecimiento 

Y por último,  

Zazu y yo, por supuesto, hemos tomado todo esto en cuenta y trabajado juntos durante los últimos años para profundizar y fortalecer nuestra relación. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el comportamiento de caza tiene poco que ver con un vínculo seguro o inseguro entre un perro y su dueño, porque otros factores como la genética y la crianza también juegan un papel aquí. Al ser una mezcla de husky-pointer-galgo, fue claro que mi perro tuviera ganas de cazar. Pero trabajando junto con él y, sobre todo, escuchando lo que queremos el uno del otro, encontramos un balance que funciona. Hemos empezado a practicar varios deportes caninos para satisfacer la pasión de Zazu por correr, como por ejemplo canicross y bikejoring. En nuestras caminatas, Zazu está atado a una correa de 15 metros y en lugar de correr detrás de animales salvajes como loco, nos tomamos el tiempo para observarlos y seguir sus huellas. Hemos Comenzado a comunicarnos mejor lo que ha llevado cada día a una relación más armoniosa. Pero todavía estamos lejos del final, porque la vida con un perro es una aventura eterna y ofrece un espacio constante para el crecimiento.