A veces los dueños sienten que sus queridas mascotas siempre comen lo mismo, y por eso piensan en formas de darle sabor a su comida. Si usted se pregunta qué salsa puede añadir a la comida para perros, las mejores opciones son el caldo, la salsa espesa sin condimentos y el puré de calabaza.

La razón es que no contienen aditivos nocivos como la cebolla, el azúcar, la sal, el ajo u otros componentes perjudiciales para los canes.

En cuanto a las salsas, hay muchas opciones disponibles, pero no todas son seguras para los perros. Algunas sustancias pueden traer consecuencias para la salud. La mayoría de las salsas para consumo humano tienen aditivos poco saludables, por lo que hay que pensar en opciones preparadas de forma natural en casa.

¿Por qué hay que añadir salsa a la comida del perro?

Las salsas pueden hacer más interesante la comida de su perro y permitirle probar otros sabores mientras come su comida típica. Esto puede hacerla más apetecible y la disfrutarán aún más.

Los perros necesitan tener una dieta equilibrada para estar sanos y las salsas pueden ser un complemento extra a sus necesidades nutricionales. Esto les permitirá satisfacer estas necesidades sin dificultad.

Las salsas también humedecen la comida de la mascota, lo que ablanda el alimento y facilita su masticación.

Salsas que su perro no puede tomar

Las salsas que no pueden comer son las que consumen habitualmente las personas. La mayoría de estos productos se someten a procesos industriales, por lo que no son naturales. Es probable que tengan aditivos u otras sustancias químicas que alargan su vida útil y añaden sabor.

Aunque a su perro le parezcan deliciosos los productos manufacturados y quiera comer más, lo cierto es que no son saludables para él. Los componentes que son "inofensivos" para las personas, pueden afectarles por razones biológicas. Sus cuerpos no reaccionan de la misma manera a ciertos aditivos.

Salsa de tomate

Es una de las salsas más consumidas regularmente por las peronas. Los propietarios pueden tener la tentación de darle un poco a un cachorro, pero no deben hacerlo. Puede contener cantidades de sal o azúcar no recomendables para el consumo de los perros.

El azúcar puede hacer que el cachorro aumente mucho de peso, provocando obesidad en los casos más graves. Este componente puede causar diabetes, que impide que la sangre regule el azúcar que hay en ella. Esta enfermedad puede causar insuficiencia renal, derrame cerebral y ceguera, y debe ser tratada porque, de lo contrario, significa la muerte.

El cachorro tendrá una vida miserable con esta enfermedad, y las familias gastarán mucho dinero llevándolos al veterinario y pagando la medicación.

Salsa de soja

Esta popular salsa puede ser mala para su cachorro debido a la cantidad de sal que contiene. El problema del exceso de sal es que produce deshidratación, daños renales, convulsiones y la muerte en casos graves.

Cada animal necesita una cantidad específica de sal para que su cuerpo funcione correctamente. Añadir salsas de soja aumenta la sal que deben consumir diariamente y esto provoca desequilibrios que tienen efectos negativos en su organismo.

Salsa para pasta

Una salsa muy típica de la cocina italiana. También es peligrosa para los cachorros por el ajo, la cebolla, el azúcar y la sal que incluye. La cebolla y el ajo son venenosos para los perros y su consumo puede producir anemia.

Las mascotas que padecen esta enfermedad se sentirán fatigadas y pueden experimentar pérdida de peso, falta de apetito, aceleración del ritmo cardíaco y pérdida de sangre.

Teniendo en cuenta que esta salsa también contiene sal y azúcar, es una de las más perjudiciales para los perros.

¿Qué salsas pueden comer los perros?

Siempre que las salsas no tengan ingredientes perjudiciales, son consumibles y no suponen ningún riesgo para su perro. Las mejores salsas son las que son lo más naturales posible y por eso cocinarlas en casa es lo que deben hacer los dueños.

Podrán comprobar qué ingredientes están utilizando y el proceso de preparación de la salsa sera natural. De esta manera, las personas se asegurarán de que sus perritos consuman salsas sin aditivos.

Caldo

Una opción recomendable es el caldo. Hay diferentes tipos, pero el más común es el caldo de pollo. A la hora de cocinarlo, hay que abstenerse de añadir sal o ajo. Así, podrán tener algo un alimento saludable y fácil de preparar.

Lo que los propietarios necesitan para esta receta es pollo o sus huesos, vinagre, zanahorias (opcional) y agua. A continuación, se prepara el caldo y, una vez que se enfríe, se intenta eliminar la mayor cantidad de grasa posible. Después, se puede guardar en la heladera y ya está listo para que su perro lo coma.

El caldo de pollo es bueno para la salud de las articulaciones.

Salsa espesa

Es un plato típico británico que se prepara con los jugos extraídos de la cocción de la carne y las verduras. Como suele contener ajo, cebolla y sal, es necesario alterar un poco la receta para hacerla apta para los perros.

Durante su preparación, no incluya ningún ingrediente perjudicial y limítese a cocinarla de la forma típica. El resultado final será una salsa espesa que le encantará a su cachorro. Las tiendas de animales también venden esta salsa.

Puré de calabaza

Una opción muy sencilla que puede funcionar como salsa y golosina saludable para su cachorro. Debido a la cantidad de fibra, es beneficioso para la piel de la mascota y ayuda a aquellos perros con diarrea y estreñimiento. Además, puede ayudar a la reducción de peso ya que tiene pocas calorías.

A la hora de preparar esta receta, procura utilizar ingredientes naturales, ya que las calabazas enlatadas pueden contener componentes nocivos para tu perrito.

Conclusión

Existen salsas saludables para los perros, y son realmente fáciles de preparar. Pueden hacer que la comida sea más apetecible y aportarles nutrientes adicionales. A pesar de sus beneficios, estas salsas deben añadirse con moderación.

Las salsas para consumo humano no son una buena opción para los perros. Lo cierto es que no van a matar a un can, pero el riesgo de padecer enfermedades crónicas aumenta drásticamente. Los humanos y los caninos no poseen organismos idénticos y, por tanto, las reacciones a las mismas sustancias son diferentes.

Por eso no hay que alimentarlos con estos productos. Incluso si ladran o te empujan con el hocico, no le des la salsa que comen las personas. Podemos creer que esto es cruel porque realmente quieren comer de ella. La realidad es que estamos cuidando de ellos y evitando problemas de salud en el futuro.