Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Los perros no solo nos acompañan como mascotas en nuestra vida cotidiana, sino también nos ayudan con otras actividades como perros de trabajo, perros de búsqueda y de rescate, perros de servicio o de terapia. Muchas personas ya no pueden imaginarse una vida sin ellos. 

Pero ¿de dónde vienen los perros? 

¿Y por qué, para nosotros como dueños, es tan importante saberlo?   

 

En pocas palabras, la domesticación se refiere al proceso biológico que duró miles de años y consiguió que un animal salvaje o feroz se acostumbre a convivir con un ser humano

Este proceso está caracterizado por la diferencia genética entre un animal salvaje y un perro. El aspecto físico, comportamiento y estructura social de un animal doméstico es diferente a las especies salvajes (Feddersen-Petersen 2013). No sabemos exactamente ni cuándo, ni donde ocurrió la primera domesticación, lo cual sigue siendo un tema controvertido hasta hoy.  

 

Sin embargo, una cosa es cierta: todos los perros provienen del mismo animal salvaje, el lobo... 

 

Los científicos suponen que el proceso de domesticación del lobo al perro comenzó en Asia oriental hace unos 15.000 años (Savolainen et al. 2002). Otro estudio habla de una hipótesis de que la domesticación ocurrió de manera paralela. Según estos investigadores, los perros habrían emergido de forma independiente a partir de dos poblaciones de lobos separadas geográficamente, una en el este de Asia y otra en Europa (Frantz et al. 2016).  ¿Aunque no sabemos con certeza el origen de los primeros caninos, podemos acercarnos a la pregunta de como el lobo se convirtió en perro? Humanos como lobos son carnívoros y, por tanto, principalmente competían por los mismos alimentos. Sin embargo, empezaron a desarrollar una relación mutua, lo que sugiere que de alguna manera se beneficiaron entre ellos 

 

La pregunta interesante aquí es: ¿quién dio el primer paso, humanos o lobos?  

  • Puede ser una posibilidad que los lobos menos tímidos se acercaron a la gente por curiosidad (Coppinger & Coppinger 2002). Tal vez la gente les ofrecía restos de comida y así los humanos empezaron a crear un vínculo con ellos.
  • Otra hipótesis habla de que los cachorros fueron criados por mujeres junto con sus propios bebés (Ziemen 2001). Únicamente aquellos cachorros que podían integrarse en la familia sobrevivían.

Se supone que perros con una conducta agresiva por miedo fueron matados inmediatamente. Esta manera de selección artificial a los perros que se comportan de forma mansa (la promoción de rasgos seleccionados por el ser humano) dio lugar a un animal con el cual la gente podía convivir bien. A medida que estos animales seguían reproduciéndose, se volvían cada vez más amistosos con los humanos, lo que podría haber sido un factor decisivo para el desarrollo de la domesticación..

 

Pero ¿por qué los humanos y lobos se eligieron mutuamente?  

Probablemente un factor decisivo son sus similitudes sociales. Ambos viven en pequeños grupos formados por padres e hijos, y cooperan mucho entre sí.  

 

Los lobos son criaturas muy sociales que viven en relaciones monógamas, cazan juntos, defienden su territorio juntos y crían juntos a sus cachorros. Su alto grado de disposición a cooperar no está limitado a su propia manada. Así lo demostró un estudio de Marshall-Pescini et al. (2017), donde los lobos cooperaron con humanos y congéneres a la hora de conseguir alimentos. Por lo tanto, es posible que humanos y lobos (luego perros) se iban juntos a cazar grandes presas o que los lobos alertaban a la gente de posibles enemigos. Por eso, la colaboración hoy en día entre humanos y caninos podría basarse en la disposición de los lobos a cooperar con sus congéneres y seres humanos.  

De lo contrario, los perros que fueron parte del mismo estudio mostraron un comportamiento diferente. También hubo cooperación con los humanos, pero no tuvieron éxito a la hora de cooperar con otros perros. El perro más dominante reclamaba los alimentos para sí mismo y él de menor rango decidió mantener la distancia. Por lo tanto, la tarea quedó sin solucionarse, pero el resultado no es tan sorprendente.

 

Humanos deseaban un compañero que aceptara rápidamente los límites y no se oponía a las normas establecidas

 

Durante la domesticación, los perros empezaron a formar una jerarquía más pronunciada, como muestra la conducta del perro de menos rango, que se aparta voluntariamente de la situación. Los lobos, por su parte, discuten fuerte y de manera frecuente, lo cual tiene mucho sentido. No valdría la pena apoyar a un animal de mayor rango en la caza y luego quedarse sin comer. Todos tienen derecho a una parte y si terminan por discutir, luego se reconcilian, ya que necesitan apoyarse entre ellos. Sin embargo, durante la domesticación, los humanos probablemente dieron preferencia a aquellos animales que no se oponían con frecuencia. Si tuviera que explicarle a mi perro todos los días que la comida de la mesa me pertenece, nuestra vida sería agotadora.   

Humanos deseaban un compañero que aceptara rápidamente los límites y no se oponía a las normas establecidas (por supuesto, la excepción confirma la regla en este caso). Los perros ya no dependen de tener que cooperar con otros perros para sobrevivir, porque nosotros les damos un hogar y comida gratis. Hasta los perros de la calle sacan provecho de la gente. En lugar de cazar, dependen sobre todo de residuos de alimentos proporcionados por el ser humano, o se alimentan de animales muertos (Butler & du Toit 2002). A diferencia de los lobos, perros salvajes no forman unidades familiares, sino que viven en grupos sueltos. Se reúnen para eventos específicos y las perras salvajes crían solas a sus cachorros (Butler et al. 2004)

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Entonces, ¿qué significa esto para nosotros como dueños de perros?  

 

“Si siempre le digo a mi perro lo que no puede hacer, dejará de escucharme..”

 

Los perros son lobos domesticados y están genéticamente predispuestos a acercarse a los humanos, a diferencia de los lobos, que tienen una timidez natural hacia las personas. Sin embargo, podemos aprender mucho de los lobos si queremos crear una vida armoniosa con nuestros perros en casa. Pienso que todo grupo requiere un líder de equipo. Un compromiso es posible, pero a veces hay que tomar decisiones importantes, como cuándo cruzamos la calle. En las manadas de lobos esta responsabilidad pertenece a los padres caninos, pero entre personas y perros este papel lo asume el humano. 

 Entonces, ¿qué es lo que caracteriza a un buen líder?  

La confianza solo puede generarse a través del respeto mutuo y la voluntad de dar y recibir. Si siempre le digo a mi perro lo que no puede hacer, dejará de escucharme. También puede significar ceder el control, el hecho de tomar decisiones, por ejemplo, puedo dejar que mi perro elija un camino diferente en nuestro paseo.. 

 

“órdenes de manera desesperada y enojada”

 

“Un buen líder principalmente se basa en una fuerza mental, no física”

 

Pero a veces la gente se siente juzgada por los demás y quiere que todo funcione de inmediato. Ya que muchas veces los demás nos observan. Esta presión que sentimos influye en nuestra conducta hacia el perro y nos olvidamos de tratarlos con alegría y de manera relajada. No todo tiene que funcionar inmediatamente. Es importante persistir y ser constantes. En lugar de gritar órdenes de manera desesperada y enojada, deberíamos tratar de mantener una cabeza fría, continuar de dar instrucciones y tomar medidas si es necesario. Un buen líder principalmente se basa en una fuerza mental, no física.  

 

Como dueño de un perro, si consigo mantener la calma y pensar con claridad en vez de actuar de forma impulsiva, tendré la oportunidad de establecer una relación de confianza con mi perro. Para conseguir esto, hay que identificar claramente cuáles son nuestros límites y luego, qué beneficios queremos ganar de la convivencia con un perro. Esto se aplica a cada relación entre humano y perro individualmente y, por tanto, no se debe comparar o aplicar lo mismo a otra relación. De tal manera, creamos un hogar seguro para nuestros perros en el cual pueden moverse y respetar los límites.  

 

Sin embargo, si nos comportamos de forma inadecuada y nos pasamos de la raya (al fin y al cabo, somos humanos) el lobo nos vuelve a dar otro gran ejemplo: la reconciliación. Siempre podemos disculparnos con nuestros perros, ser amables y ofrecerles activamente el contacto físico. Mi perro se alegra cada vez que muestro una voluntad de reconciliación después de haberme enojado y me perdona inmediatamente. Para mí, esto también significa ser un buen líder.  

Admitir los errores y tener una comunicación abierta en lugar de esconderse bajo la alfombra. Los perros son animales sociales que necesitan el contacto y la proximidad con otras personas y perros. Una convivencia armoniosa solo puede darse a través de un diálogo directo con mi perro, para conseguir esto debo conocerlo bien y no solo aceptar sus rasgos de personalidad individuales, sino también fomentarlos.