A diferencia de Zazu, que desde cachorro puso mi vida patas arriba, Haida se unió a nosotros ya de mayor, cuando tenía 12 años. Es de raza trineo europea y vivió la mayor parte de su vida en una granja de perros donde participaba activamente en deportes como la carrera de trineos tirados por perros. Luego, llegó al Centro Científico de Lobos en Austria para ser la pareja de un joven perro macho, donde yo tuve la suerte de conocerla en 2019. Ni siquiera seis meses después se vino a vivir con nosotros. ¡La quería mucho desde un principio! A pesar de su edad era muy activa, siempre con hambre y sobre todo feliz.

 

 Zazu no estaba muy entusiasmado 

A lo largo del tiempo la vida en la perrera se le hacía más difícil y por eso decidí darle un hogar. Más adelante habrá otro artículo sobre acoger más de un perro en casa, pero por ahora puedo decir lo siguiente: mi perro Zazu no estaba muy entusiasmado con la idea. Era el típico perro soltero y no quería compartir a su dueño con nadie. Antes de que Haida se vino con nosotros, salíamos a pasear todos juntos varias veces, lo cual funcionó muy bien. Haida aceptó a Zazu enseguida y se dejó guiar por él, disfrutando mucho de esta tarea. Sin embargo, hay una gran diferencia entre pasear juntos o compartir el mismo bowl de agua. Zazu es muy exigente con sus cosas. Ahora cada perro tiene su propio bowl de agua en casa, lo cual resultó en la gran satisfacción de todos los implicados. Haida se ganó rápidamente a Zazu con su encanto, pero sobre todo con su forma de ser, suave y reservada.  

 

Haida me hizo ver el mundo diferente, que la vida consiste en momentos individuales 

Para mí, tener un segundo perro, y encima mayor, fue un gran cambio y un reto. Haida tenía varios problemas de salud, como una infección crónica respiratoria y una rotura parcial de ligamentos. También tiene artritis y es sorda. Cuando se vino a vivir con nosotros primero tuvo que hacer varias visitas al veterinario y someterse a algunas operaciones, lo cual complicó aún más el proceso de adaptarse a su nueva vida en un piso. Un piso era algo completamente extraño para ella. Varios amigos y familiares me preguntaron por qué asumía esta carga, sobre todo, ya que no le quedaban tantos años para vivir. Me imagino que será una pregunta que se hace mucha gente. Los refugios de animales están llenos de perros mayores, sin encontrar un hogar. La mayoría de la gente quiere un perro joven para "disfrutarlo más tiempo". Lo entiendo muy bien, pues yo pensaba igual. Pero Haida me hizo ver el mundo diferente, que la vida consiste en momentos individuales, vivir en el presente y no necesariamente en una acumulación de momentos.  .  

 

Haida necesitaba un hogar y mi corazón necesitaba a Haida 

Si Haida se queda conmigo un mes o cinco años, es su decisión. Cada momento con ella es valioso para mí, independientemente de cuántos momentos pueda vivir con ella. Por supuesto, tenía que ser consciente de los gastos elevados que esto implicaba. Pero los mismos gastos podía tener con Zazu, ya que se esta haciendo mayor también. Además, tiene mucho talento en lastimarse haciendo sus locuras. De igual manera tiene que ir al veterinario. La cuestión era más bien si podía acoger a un segundo perro en general, independientemente de que si era joven o viejo. Al final la cuestión fue sencilla: Haida necesitaba un hogar y mi corazón necesitaba a Haida.  

Fin del cuento.

 

¿A qué debo prestar especial atención y cómo le puedo ofrecer ya de viejo una convivencia que los dos disfrutamos? 

En general, se supone que el perro es mayor a partir de los siete años. Sin embargo, esta edad puede variar mucho dependiendo de su raza y de las disposiciones individuales. Normalmente, los perros pequeños envejecen más lento, pero existen variaciones debido a los buenos cuidados médicos hoy en día.  

 

Hay que vigilar de cerca a tu propio perro para no pasar por alto los signos de envejecimiento y poder responder a sus necesidades.  Suelen ser los pequeños cambios al principio que pueden revelar que el perro está envejeciendo. Entre ellos, por ejemplo, se encuentran cambios físicos por un metabolismo más lento. A menudo, ellos no son tan activos como antes, entonces gastan menos energía. Esto puede provocar un aumento de peso, lo cual no es bueno para la salud en general. Habrá que cambiar la comida para adaptarla a sus necesidades. Simplemente reducirla no es buena idea, ya que esto reduce las vitaminas y minerales también. Estos ingredientes son importantes para el sistema inmunitario, la salud de los huesos, las articulaciones y lo demás. Haida se asustaría si de repente le ofreciera solo la mitad de su ración, no quedaría satisfecha jamás. Los alimentos para perros mayores suelen contener menos grasa y más fibra, así como proteínas fáciles de digerir para favorecer el sistema digestivo. También soy fan de los complementos alimenticios naturales, como el mejillón de labios verdes, la garra del diablo, etc.. ya que pueden ayudar al sistema musculo-esquelético. Por supuesto, hay que tomar en cuenta las necesidades y los gustos de tu propio canino. Además del metabolismo y la digestión, hay otras funciones que disminuyen con la edad, como la vejiga. Especialmente en perros castrados, la incontinencia urinaria se manifiesta con la edad debido al cambio de hormonas. Si el perro de repente empieza a orinar en su casa, es aconsejable consultar a tu veterinario. Aparte de los problemas urinarios, que no es motivo de preocupación, también puede tratarse de una infección de la vejiga o incluso peor, la diabetes. La primera vez que noté la incontinencia urinaria de Haida fue en el verano del año 2020. De repente hizo pis dentro de la casa, aunque varias veces salíamos durante el día. Debido al calor del verano bebía mucho más y no podía retener la orina durante tanto tiempo como era acostumbrada.  Así que durante un mes cada noche me puse una alarma para dejarla salir y orinar. Ella lo agradecía. Después no tuve más problemas con ella, pero estoy segura de que el próximo verano me esperarán más retos.  Como dueños, debemos estar dispuestos a hacer pequeños sacrificios por nuestras mascotas, como por ejemplo dejar la cama calentita en medio de la noche y dejarlos salir para ir al baño.   

 

La vista y el olfato pueden empeorar con el tiempo 

Al igual, los cinco sentidos suelen deteriorarse con la edad. La vista y el olfato pueden empeorar con el tiempo, como también la pérdida de la audición y del gusto que acompañan frecuentemente el proceso del envejecimiento. Haida es sorda, lo que presenta un reto. Está mostrando otros signos de demencia -¡Sí, incluso los perros pueden padecer de la demencia senil canina! – y es necesario que la vigile siempre. Hace poco se perdió de la nada después de escaparse por una puerta abierta. Como no escucha, mi llamada desesperada fue inútil, entonces salí a buscarla. Por suerte, pronto la encontré y se alegró mucho de verme. Probablemente ella sola no iba a encontrar el camino a casa. Si un perro está acostumbrado a explorar el mundo libre y sin correa, puede ser necesario guiarle cuando envejece. De este modo se garantiza que el perro y el dueño no se pierdan de la vista y la correa puede darle una sensación de seguridad y conexión. Un consejo sería entrenar los comandos no solo verbalmente, sino combinarlas con señales visuales. Estas señales ayudan a que los perros nos entiendan mejor, ya que no nos pueden escuchar.  

 

Además, los paseos son muy importantes.  

Los caninos de la tercera edad se pueden volver un poco lentos y necesitan tiempo para olfatear información importante. Ser activos es crucial a cualquier edad, tanto para la salud física como mental. Debemos prestar mucha atención a la cantidad de ejercicio que todavía pueden hacer. Si ya no tiene energía para recorrer largas distancias, podemos hacer varios paseos cortos por distintos lugares. Es importante observarlo bien y responder a sus necesidades individuales. Haida sigue siendo bastante rápida y le encantan las caminatas largas. Tengo la suerte de poder llevar a los dos al trabajo conmigo, así que caminamos cada mañana y cada tarde. Puedo cambiar la ruta, de modo que paseamos entre 30 minutos y 2 horas y Haida está encantada de hacer ambas cosas. El año pasado incluso se vino a acampar con nosotros. Pero de vez en cuando nos sentamos en un prado y escuchamos el sonido de la naturaleza. Ella disfruta mucho de estos pequeños descansos y se acuesta conmigo para observar su entorno, eso también es tiempo de calidad con tu mascota

 

Si vemos a otros caninos durante un paseo, especialmente si son jóvenes y ansiosos, hay que tener mucho cuidado. Quizás antes no era ningún problema, pero ahora les podría causar un gran estrés e inseguridad. 

Pero ya viene mostrando la "terquedad de la vejez" cada día más. Insiste en olfatear el mismo lugar una y otra vez o escarbando ansiosamente en busca de un ratón, sin importarle cuáles son mis planes.    

Para mí, eso está perfectamente bien por ahora. Gracias a Haida, vivo más en el presente, voy por el mundo más despacio y le doy el tiempo que necesita. La paciencia y la consideración son necesarias cuando paseamos a un perro mayor.  Ya no pueden percibir y procesar su entorno como antes y a veces se olvidan de que ya han olfateado el mismo lugar varias veces. Por eso son tan adorables. Si vemos a otros caninos durante un paseo, especialmente si son jóvenes y ansiosos, hay que tener mucho cuidado. Quizás antes no era ningún problema, pero ahora les podría causar un gran estrés e inseguridad. 

Con Haida fue igual. Aunque ha pasado toda su vida con otras de su especie, ahora busca mi proximidad cuando nos encontramos con más perros en la calle. Tengo suerte de que Zazu se pone en el medio y la proteja. Es importante comunicar a otra gente lo que necesita mi perro y si es necesario, mantener la distancia, especialmente si te encuentres con perros salvajes o prepotentes (esto se aplica a cualquier perro, no importa la edad). En días muy fríos o lluviosos, los suelo pasear por separado, ya que Haida esta claramente afectada por el frío. Le gusta estar abrigada, no solo cuando está afuera, sino también dentro de casa. Esto es típico de un perro mayor. El sistema inmunitario no es el mismo que antes y empiezan a sentir el frio más. Haida tiene una colección de abrigos especiales para perros, incluyendo abrigos de invierno, chaquetas impermeables y una bata de casa, la cual lleva con dignidad. En casa le gusta estar envuelta en una mantita. Probablemente tenga algo que ver con la demencia senil canina, ya que la manta le da una sensación de seguridad. Para mí, además que conoce el olor, es como si la manta la de respaldo. Incluso cuando visitamos a amigos o familiares, la mantita no puede faltar. 

Entonces ella siempre tiene algo familiar que la proteja en cualquier situación.  

 

Una rutina diaria y un entorno seguro son muy beneficiosos para un perro mayor, esto crea seguridad y los protege de un estrés innecesario. Haida necesita esta seguridad porque pierde la orientación a menudo debido a su demencia. Por eso, intento mantener un ritmo (más o menos) idéntico para ella.  

Los horarios fijos de alimentación son muy importantes. Si se me pasa la hora de la comida, Haida me lo recuerda en seguida corriendo por el piso de manera ansiosa. Tiene esta costumbre desde sus días en la perrera. Si había comida, estaba tan feliz que no podía quedarse quieta y tenía que correr en círculos. Lo mismo hace en casa. Aunque no conoce muchos comandos, tenemos una regla:  "Espera en tu cesta mientras preparo la comida". Así la protejo de lesiones y protejo mi casa de la destrucción. Mientras más ansiosa más se arriesga, como lanzarse encima de mi mesa de cristal. Hoy en día lo tenemos bien controlado. Soy una experta en vigilar la hora y aceptar el reloj interno de Haida lo mejor que pueda. Ella tiene dos puntos en la casa para orientarse, su puesto de comida y su cesta. Zazu comprendió que Haida necesita su propia cesta, la cual tiene que estar en el mismo lugar siempre y accesible en todo momento.  

 

Haida se pierde terriblemente cuando el cuenco de agua está vacío y necesita ayuda en seguida 

Respeta su espacio porque así se reduce la probabilidad de que Haida se eche encima de él o lo atropelle. Haida conoce bien la distancia entre los dos sitios, rara vez se sale de sus puntos de referencia porque se confunde. Mi tarea es asegurarme de que "su camino" esté libre de obstáculos en todo momento y que el cuenco de agua esté lleno siempre. Zazu sabe avisarme cuando hay que rellenarlo. Haida se pierde terriblemente cuando el cuenco de agua está vacío y necesita ayuda en seguida. Además, he colocado una alfombrilla antideslizante, para que no se resbale fácilmente en mi suelo de parqué. Cuando las mascotas alcanzan cierta edad, puede ser necesario adaptar el mobiliario de la casa. 

Para los dueños siempre hay ciertos retos relacionados con la edad de su mascota. Haida no tuvo dueño hasta los 12 años. Dependiendo de la edad y las condiciones previas, esto ocurre con frecuencia. Haida había aprendido a convivir con otros perros y de vez en cuando trataba con gente a su alrededor, como cuando la entrenaban, le daban de comer o la acariciaban, pero siempre se iban. Primero ella tuvo que aprender lo que es una figura de apego. Hasta que se alegraba de verme pasó casi un año, o bien hasta que me reconoció y me pudo diferenciar de otras personas. Pudo aprender a confiar en mí y a darse cuenta de que siempre estoy ahí o por lo menos que vuelvo pronto. Fue una experiencia maravillosa, y deseo que otros dueños también lo sientan.  

 

En resumen,  

los siguientes factores pueden indicar que poco a poco un perro está empezando a envejecer: 

 

El perro se vuelve más tranquilo, menos activo y duerme más de lo habitual. 

 

  • Los cinco sentidos cambian, por ejemplo, se vuelve sordo o ciego
  • Los músculos se debilitan
  • Las reacciones generales se vuelven más lentas
  • Puede haber desorientación
  • Posibles problemas urinarios

 

¿Qué es importante para perros mayores? 

 

  • Una rutina diaria
  • Ejercicio y actividades adaptadas a la edad - "¡Si duermes, pierdes!"
  • Calor
  • Mobiliario adecuado, por ejemplo, suelos antideslizantes, una ubicación coherente de los cuencos de comida/agua y de la zona para dormir.
  • Revisiones periódicas con el veterinario
  • Pero, sobre todo, nuestra paciencia y nuestro amor incondicional.

 

El mes que viene Haida cumplirá 14 años y está realmente en forma a pesar de su edad. Todavía le encanta acompañar a Zazu y a mí en nuestros paseos largos y disfruta los masajes en su cesta. Todos los días le digo lo mucho que la quiero y que le agradezco que comparta su vida conmigo. Si algo me ha enseñado Haida, es disfrutar la vida. A ella no le importa la edad que ella tenga o si le duele un poco la espalda. Lo importante es tener un lugar cálido donde dormir, agradables paseos en buena compañía y comida.  

Espero compartir muchos más momentos maravillosos con ella y estoy feliz de que forma parte de mi vida