En este artículo me gustaría profundizar en el tema de la domesticación, de la cual Corinna ya habló en un artículo anterior. La mayoría de vosotros ya conocéis el término de la ‘domesticación’, pero el significado muchas veces no está tan claro. La domesticación describe el proceso de cambio o evolución dentro de una especie salvaje (un animal o una planta). Durante este proceso, en cuanto a la reproducción, los animales viven separados de sus homólogos salvajes. Por lo tanto, a lo largo del tiempo y a través de la selección natural y artificial, ocurre una adaptación genética óptima a su entorno humano (Clutton-Brock, 1995). Entonces bien, ¿qué significa esto?  

 

Básicamente significa que la domesticación (de animales) es un proceso prolongado que ocurre a lo largo de muchas generaciones y que, de hecho, provoca un cambio genético permanente en la especie. Por lo cual, no se trata de socializar o domesticar a un animal en concreto. Pues no se puede domesticar a un lobo (es decir convertirlo en mascota) simplemente criándolo con un biberón y acostumbrándolo a vivir con humanos. Por supuesto, un lobo así será diferente a un animal salvaje. Sin embargo, con sensibilizarlo desde temprano, sólo modifico el comportamiento del animal actual, pero no sus genes (no todo se trata de los genes y el medio ambiente, sino también de la relación entre ambos, la llamada epigentica... pero será un tema para otro día). 

 

 

Entonces, ¿todos los perros descienden realmente de los lobos?  

 

Charles Darwin se preguntó lo mismo en 1868. No fue el único en darse cuenta de que las diferentes razas de perros son heterogéneas (diferentes) en su apariencia. El gran danés y el chihuahua, por ejemplo. Es difícil creer que vienen del mismo ancestro, pero es un hecho que se basa en pruebas de conducta y pruebas genéticas (Zimen, 1971; Coppinger y Smith, 1983). Así que otros animales como el chacal, el zorro y demás no tomaron parte ninguna en la evolución del perro, sino solamente el lobo. 

 

Entonces, ¿cuándo comenzó el proceso de la domesticación?  

 

Esto no es tan fácil de responder, y los científicos aún no se han puesto completamente de acuerdo sobre cuándo y como tuvo lugar el nacimiento del perro. La razón es que los métodos genéticos de la ciencia a lo largo de los años han mejorado (y siguen mejorando). Así que siempre hay nuevos descubrimientos o incluso nuevos hallazgos arqueológicos que nos dan otras (nuevas) pistas sobre los inicios de la domesticación. Por ejemplo, en Asia Central se encontró el cráneo del llamado perro de Altái, cuya antigüedad se estima entre 32.000 y 36.000 años. Con estudios genéticos, se demostró que en su caso se trata efectivamente de un cráneo de perro y no de un cráneo de lobo (Druzhkova et al. 2013). Otros grupos de investigación (por ejemplo, Thalmann et al. 2013; Frantz et al. 2016) también suponen que los orígenes de la domesticación fueron hace más de 32.000 años atrás y que el perro es, por lo tanto, la primera especie domesticada de la historia. En realidad, la domesticación del perro tuvo lugar antes de que los humanos se volvieran sedentarios (Larson et al. 2012). Como veis, fue hace tiempo. Un estudio bastante reciente de Frantz et al. (2016) trató de combinar métodos genéticos y arqueológicos y encontró pruebas de que los perros de Eurasia oriental y occidental evolucionaron independientemente a partir de dos poblaciones de lobos diferentes. Esto me parece muy emocionante, ya que encaja perfectamente con muchas teorías de otros descubrimientos (Whyte, 1950).     

Me refiero que ciertas cosas fueron descubiertas al mismo tiempo por gente diferente en lugares diferentes, por ejemplo, la teoría sobre la evolución de las especies de Darwin y Wallace. ¿Quizás el tiempo era perfecto para la alianza del lobo (perro) y el hombre? 

Como Corinna ya habló en su artículo con detalles por que justo los lobos y los humanos decidieron a vivir juntos (palabra clave: similitud social), me saltaré esta parte y voy directamente a la pregunta sobre  

 

 

quién dio el primer paso y cómo.  

 

De hecho, hay varias teorías científicas sobre los inicios de la domesticación, pero no tienen por qué ser mutuamente excluyentes. Como primero, se supone que un grupo de lobos menos temerosos siguió a los humanos nómadas y utilizó sus sobras como fuente de alimento (Coppinger & Coppinger, 2001). La gente toleraba la proximidad de los lobos porque les daba ciertas ventajas. Por ejemplo, los lobos ladraban para anunciar que extraños o animales se están acercando (el ladrido del lobo tiene un sonido profundo y sirve como señal de advertencia).  

 

Al igual existen otras teorías. En la llamada selección individual se supone que los humanos encontraron a unos cachorros de lobo y los criaron. Entre estas crías de lobo, los menos tímidos y agresivos probablemente tenían una ventaja. Entonces sobrevivieron y pudieron transmitir sus genes (Lorenz, 1950; Paxton, 2000), mientras que los demás fueron matados. Es de suponer que estas dos teorías se entrelazan. Al fin y al cabo, es mucho más probable que nuestros antepasados encontraran cachorros abandonadas, si es que sus padres (lobos) tenían contacto con humanos. Con el tiempo, esta selección inconsciente se fue convirtiendo en una selección artificial, lo cual significa que en algún momento los humanos empezaron a elegir a ciertos perros para aparearse (Müller, 2002). 

 

 

Paxton (2000) también sugiere la idea de la coevolución entre perros y humanos.  

 

Este concepto es muy interesante, ya que se supone que, a través de la alianza, no sólo los lobos, sino también los humanos cambiaron. Esta complejidad humano-lobo (perro) fue probablemente más exitosa que la evolución de una sola especie. Incluso se discute la posibilidad de que el hombre de Neanderthal fuera erradicado gracias a la alianza hombre-perro. Una teoría atrevida, pero que nos da cierta satisfacción a los dueños de perros (por lo menos a mí).   

 

En resumen,  

podemos decir que el tema de la domesticación sigue basándose en muchas teorías y suposiciones, al menos hasta ahora, y definitivamente aún no se ha dicho la última palabra (estoy esperando el próximo estudio genético que entra como una bomba). Sin embargo, creo que es muy curioso analizar los inicios de la evolución del perro, ya que no sólo nos dice algo sobre nuestros amigos de cuatro patas, sino también sobre nosotros mismos.